24 de Elul del año 5786. inicio del levantamiento del tercer templo en Jerusalén. 6 de septiembre del año 2026.
Saludos a todos los que temen al Dios del cielo y Padre de
nuestro Señor Jesucristo.
El Señor Dios Todopoderoso les bendiga y les guarde, y su
paz que el ofrece, sea con todos los que se humillan y se arrepienten delante
de él, el Dios verdadero. Amén.
Es necesario que les explique del por qué ocurrió lo del
terremoto del pasado 24 de junio, debido al corto tiempo que nos resta, después
de haber transcurrido ya la mitad de este tiempo de verano 2026, que culminará
el 21 de septiembre; tiempo del cual la
Palabra nos advirtió en Amós 8:1, que el canastillo de fruta de verano indicaba
el tiempo para el gran juicio que Dios hará sobre la tierra antes del tiempo de
su venida, juicio que está determinado
por esa misma Palabra en Hageo 2:6-7, para dar inicio a la edificación del tercer
templo de Dios en Jerusalén (Amós 9:11), que se ha mantenido derribado desde la
destrucción de su segundo templo hace ya 1956 años, desde aquel fatídico día, 9 de Av del año 70 de nuestra era
cristiana, cuyo aniversario para este
año 2026, se acabó de cumplir en este verano el pasado 23 de julio.
El canastillo es un
simbolismo de juicio que se ejecutará a su debido tiempo, como el caso que
narra el libro de Génesis, cuando José
revela los sueños del copero y del panadero que estaban presos, acusados
de conspiración; el panadero cuenta que en su sueño veía sobre su cabeza tres
canastillos blancos, y el más alto tenía toda clase de manjares de pastelería,
y veía las aves venían y comían esos manjares encima de su cabeza.
La interpretación de
José sobre ese sueño fue que los tres canastillos representaban tres días, lo
que significaba que en tres días sería ejecutado, y así ocurrió. (Génesis 40).
Así que este juicio se ejecutará sobre todas las naciones, y
está indicado en el libro del profetas
Hageo, en el capítulo 2, versículos 6 y 7, en el contexto de la edificación del
templo, que concuerda con lo mencionado en Hebreos 12:25 al 27 donde dice:
Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon
aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos
nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual
conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y
conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una
vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que
queden las inconmovibles.
Hebreos 12:25-27
Por lo tanto, el inicio de la edificación del templo de Dios
en Jerusalén, traerá consigo ese gran juicio indicado, que estremecerá toda la
tierra para, primero, derribar la mezquita de Alaqsa, zona donde deberá ser
edificado el templo, en la explanada del mismo, por expresa voluntad del Padre
Celestial; y segundo, para dar un llamado contundente a todos los habitantes de
la tierra para que se arrepientan y se conviertan de todo corazón a él, y
así presentar a sus escogidos al proceso
de la prueba final con la marca de la bestia.
Este juicio afectará a todas las naciones, que hará menguar,
significativamente, a la población mundial.
Los diferentes terremotos ocurridos ese 24 de junio de este
año 2026 al inicio del verano, de forma inusual, que afectó con mayor gravedad
a Venezuela, solo fue una señal que mostró la determinación de Dios de traer el
cataclismo para que la humanidad se aperciba de lo que viene.
Al entender el diseño de Dios que he venido exponiendo desde
hace treinta y seis años, desde que publiqué el primer libro que titulé
"El Orden de las Cosas" Tratado Bíblico Acerca de los Tiempos del
Fin, del año 1991, y continúo exponiendo en este escrito, para que comprendan
que estamos viviendo los últimos días de este mundo caótico, cuyo fin se
encuentra determinado en el diseño de las 70 semanas, en la Biblia (Daniel 9 ),
cuya revelación, ha sido mal entendida por el capricho humano, y distorsionada a lo largo de los últimos
doscientos años por el pensamiento de los hombres.
Les explico:
Dios nos está conduciendo a través de este verano, al
encuentro con la fecha bíblica e histórica, 24 del mes de Elul, sexto mes
del calendario hebreo, que corresponde
al 6 de septiembre del 2026, fecha
escogida por Dios, de manera exquisita y perfecta, desde la antigüedad, para la
continuidad de la edificación del segundo templo (Hageo 1:15), cuando su obra
fue detenida durante 42 años desde su inicio,
como lo pueden leer en el libro de Esdras, capítulos 4 y 5.
Esa fecha histórica 24 del mes sexto, también tendría su aplicación profética, una vez cumplido
el tiempo de su segundo exilio
espiritual y físico determinado por 1970 años a causa de la consumación
del nuevo pacto con la muerte de Cristo.
Este tiempo de 1970 años
estaban determinados en dos profecías, que fueron registradas, la
primera, por el profeta Jeremías, cuando
Dios dijo:
“Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey
de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra
de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”
Jeremías 25:12
Para aquellos que han leído este versículo podrían suponer, que estos
setenta años indicados justo allí en
esta particular profecía se cumplió en aquellos tiempos, al final de la
deportación de los judíos a Babilonia, pero no, no es así.
Porque cuando llegó el final del cumplimiento de la
deportación a Babilonia por setenta años (Jeremías 25:11), ya el imperio babilónico
y su rey, no existían para ese momento,
sino que, en su lugar, el mundo antiguo era regido por el imperio medo-persa, que se llegaron a cumplir siendo Persia el
imperio mundial, en manos de Ciro el Grande en su primer año de su reinado.(2
Crónicas 36:21-23). Por lo tanto esa profecía de Jeremías del versículo 12 del
capítulo 25, no se trataba de aquel exilio que se cumplió en su tiempo literal de
70 años, sino del segundo exilio que se inició desde el instante de la muerte
del Mesías con el rasgamiento del velo del templo. (Mateo 27:51).
La segunda profecía de la cual se habló de esos 70 años
simbólicos, fue la registrada por el
profeta Zacarías, cuarenta años después del regreso de la cautividad de Babilonia
a Jerusalén por setenta años, profeta
quien ayudó, junto con el profeta Hageo, para activar la obra del
segundo templo que había sido paralizada por espacio de 42 años, la cual inició
como está escrito, el 24 del mes sexto del segundo año del reinado del rey
Darío de Persia, cuando Dios dijo:
“Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre
los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está
reposada y quieta. Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los
ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de
Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?”
Zacarías 1:11-12
Esto del segundo exilio por 1970 años desde la muerte del
Cristo, el Mesías, es evidente, lo cual se corrobora por los hechos, a lo largo
de todas las edades en los cuales los judíos estuvieron dispersos por el mundo,
despojados de su tierra, Jerusalén, el lugar del encuentro con su Dios,
llamado también: El Lugar de Reunión, la santa ciudad de Dios, dan fe de este
tiempo de dispersión que se acercaba a su fin, cuando fundaron el Estado de
Israel ese glorioso 14 de mayo de 1948, habiéndose cumplido para ese entonces,
1915 años de esos 1970 años determinados
desde la muerte del Mesías, hasta alcanzar el año 2003, cuando se cumplieron
los 1970 años del exilió físico y espiritual de los judíos fuera del pacto que
se confirmaría ese 24 del mes sexto del año 5763, 24 de Adar I, que a su vez es
el décimoavo mes del pacto suspendido hasta ese día que sería confirmado.
Adar es el último mes del pacto, es decir, entre los meses
de febrero y marzo, para luego iniciar
el nuevo año del pacto en el mes de Nisán. Por eso la fecha histórica 24 del
mes sexto, que en su entonces correspondió al mes de Elul, estaba
milimétricamente diseñada para ubicarla en el tiempo exacto del año 2003. Esto fue
para el 26 de febrero del año 2003, correspondiente al 24 del mes de Adar I, sexto mes del año 5763.
Siempre les estoy recordando que Dios habló por medio del
profeta Oseas desde el capítulo 5, versículo 15, que continúo en el capítulo 6,
versículos 1 al 2, que el perdón de su pueblo judío, sería para el año 2003, para iniciar la
confirmación del pacto suspendido desde la muerte del Mesías, cuando Dios dice:
Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado
y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.
Oseas 5:15
Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará;
hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos
resucitará, y viviremos delante de él.
Oseas 6:1-2
Todo esto no es coincidencia fortuita, sino que es el
cumplimiento profético de su palabra, donde se revela todo, tanto la jota y la
tilde de la ley o los profetas. (Mateo 5:17- 20).
De manera, que ese día 26 de febrero del 2003, fue el día
programado para iniciar la confirmación del pacto por una semana, como Dios lo
indicó por medio del profeta Daniel, cuya semana culminó, el 5 de abril del año
2010, o sea, el día 21 del mes de Nisán del año 5770, día final de la pascua. (Éxodo
12:18).
No quiero pasar por alto que desde el 26 de febrero del
2003, al 5 de abril del 2010, hubieron exactamente, 2595 días, que está
compuesto por los 2520 días que posee la semana, mas 75 días que Dios le añadió
en Daniel 12:11-12.
Ahora, esta última semana contiene al igual que todas las
anteriores, como antes lo mencioné, 2520 días, donde cada mes es de 30 días,
que en doce meses totalizan 360, y en siete años suman 2520. Por lo tanto los
años proféticos se calculan en base a 360 días por año.
Ahora, Dios le añadió da esta última semana 75 días más,
indicados en Daniel 12:11 al 12, cuando dice:
Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio
hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.
Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.
Daniel 12:11-12
Cuando vamos al versículo 27 del capítulo 9 del libro del
profeta Daniel, podemos observar que el rito de los sacrificios y las ofrendas
cesará a la mitad de la semana; es decir, que partiendo por la mitad los 2520 días
de la semana, tenemos 1260 días.
Cumplida, pues, esa primera mitad de la semana es cuando
debemos hacer la aplicación de esa profecía donde Dios añade esos 75 días, a
los cuales me refiero.
Ahora bien, la profecía dice que desde el tiempo que sea quitado
el rito de los sacrificios y las ofrendas, llamado el continuo sacrificio,
hasta la abominación desoladora, habrá 1290 días.
Allí podemos ver en este diseño, que a la semana se le
añadió 30 días, después de los 1260 días finales de la misma.
Esa abominación desoladora significa, que la bestia irá y se
sentará en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios, desde el
tiempo que sea quitado el continuo sacrificio.
Entonces, desde aquí contamos 1335 d Saludos a todos los que
temen al Dios del cielo y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
El Señor Dios Todopoderoso les bendiga y les guarde, y su
paz que el ofrece, sea con todos los que se humillan y se arrepienten delante
de él, el Dios verdadero. Amén.
Es necesario que les explique del por qué ocurrió lo del
terremoto del pasado 24 de junio, debido al corto tiempo que nos resta, después
de haber transcurrido ya la mitad de este tiempo de verano 2026, que culminará
el 21 de septiembre; tiempo del cual la
Palabra nos advirtió en Amós 8:1, que el canastillo de fruta de verano indicaba
el tiempo para el gran juicio que Dios hará sobre la tierra antes del tiempo de
su venida, juicio que está determinado
por esa misma Palabra en Hageo 2:6-7,
para dar inicio a la edificación del tercer templo de Dios en Jerusalén
(Amós 9:11), que se ha mantenido derribado desde la destrucción de su segundo
templo hace ya 1956 años, desde aquel fatídico
día, 9 de Av del año 70 de nuestra era cristiana, cuyo aniversario para este año 2026, se acabó
de cumplir en este verano el pasado 23 de julio.
El canastillo es un
simbolismo de juicio que se ejecutará a su debido tiempo, como el caso que
narra el libro de Génesis, cuando José
revela los sueños del copero y del panadero que estaban presos, acusados
de conspiración; el panadero cuenta que en su sueño veía sobre su cabeza tres
canastillos blancos, y el más alto tenía toda clase de manjares de pastelería,
y veía las aves venían y comían esos manjares encima de su cabeza.
La interpretación de
José sobre ese sueño fue que los tres canastillos representaban tres días, lo
que significaba que en tres días sería ejecutado, y así ocurrió. (Génesis 40).
Así que este juicio se ejecutará sobre todas las naciones,
y está indicado en el libro del profetas
Hageo, en el capítulo 2, versículos 6 y 7, en el contexto de la edificación del
templo, que concuerda con lo mencionado en Hebreos 12:25 al 27 donde dice:
Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon
aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos
nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual
conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y
conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una
vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que
queden las inconmovibles.
Hebreos 12:25-27
Por lo tanto, el inicio de la edificación del templo de Dios
en Jerusalén, traerá consigo ese gran juicio indicado, que estremecerá toda la
tierra para, primero, derribar la mezquita de Alaqsa, zona donde deberá ser
edificado el templo, en la explanada del mismo, por expresa voluntad del Padre
Celestial; y segundo, para dar un llamado contundente a todos los habitantes de
la tierra para que se arrepientan y se conviertan de todo corazón a él, y
así presentar a sus escogidos al proceso
de la prueba final con la marca de la bestia.
Este juicio afectará a todas las naciones, que hará menguar,
significativamente, a la población mundial.
Los diferentes terremotos ocurridos ese 24 de junio de este
año 2026 al inicio del verano, de forma inusual, que afectó con mayor gravedad
a Venezuela, solo fue una señal que mostró la determinación de Dios de traer el
cataclismo para que la humanidad se aperciba de lo que viene.
Al entender el diseño de Dios que he venido exponiendo desde
hace treinta y seis años, desde que publiqué el primer libro que titulé
"El Orden de las Cosas" Tratado Bíblico Acerca de los Tiempos del
Fin, del año 1991, y continúo exponiendo en este escrito, para que comprendan
que estamos viviendo los últimos días de este mundo caótico, cuyo fin se
encuentra determinado en el diseño de las 70 semanas, en la Biblia (Daniel 9 ),
cuya revelación, ha sido mal entendida por el capricho humano, y distorsionada a lo largo de los últimos
doscientos años por el pensamiento de los hombres.
Les explico:
Dios nos está conduciendo a través de este verano, al
encuentro con la fecha bíblica e histórica, 24 del mes de Elul, sexto mes
del calendario hebreo, que corresponde
al 6 de septiembre del 2026, fecha
escogida por Dios, de manera exquisita y perfecta, desde la antigüedad, para la
continuidad de la edificación del segundo templo (Hageo 1:15), cuando su obra
fue detenida durante 42 años desde su inicio,
como lo pueden leer en el libro de Esdras, capítulos 4 y 5.
Esa fecha histórica 24 del mes sexto, también tendría su aplicación profética, una vez
cumplido el tiempo de su segundo exilio
espiritual y físico determinado por 1970 años a causa de la consumación
del nuevo pacto con la muerte de Cristo.
Este tiempo de 1970 años
estaban determinados en dos profecías, que fueron registradas, la
primera, por el profeta Jeremías, cuando
Dios dijo:
“Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey
de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra
de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”
Jeremías 25:12
Para aquellos que han leído
este versículo podrían suponer, que estos setenta años indicados justo
allí en esta particular profecía se
cumplió en aquellos tiempos, al final de la deportación de los judíos a
Babilonia, pero no, no es así.
Porque cuando llegó el final del cumplimiento de la
cautividad de Babilonia por setenta años
(Jeremías 25:11), ya el imperio babilónico y su rey, no existían para ese momento, sino que, en su lugar, el mundo
antiguo era regido por el imperio medo-persa,
en manos de Ciro el Grande en su primer año de su reinado.(2 Crónicas
36:21-23). Por lo tanto esa profecía de Jeremías del versículo 12 del capítulo
25, no se trataba de aquel exilio que se cumplió en su tiempo literal de 70
años, sino del segundo exilio que se inició desde el instante de la muerte del
Mesías con el rasgamiento del velo del templo. (Mateo 27:51).
La segunda profecía de la cual habló de esos 70 años
simbólicos, fue la registrada por el
profeta Zacarías, cuarenta años después del regreso de la cautividad de
Babilonia a Jerusalén por setenta años, profeta
quien ayudó, junto con el profeta Hageo, para activar la obra del
segundo templo que había sido paralizada por espacio de 42 años, la cual inició
como está escrito, el 24 del mes sexto del segundo año del reinado del rey
Darío de Persia, cuando Dios dijo:
“Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre
los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está
reposada y quieta. Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los
ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de
Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?”
Zacarías 1:11-12
Esto del segundo exilio por 1970 años desde la muerte de
Cristo, el Mesías, es evidente, lo cual se corrobora por los hechos, a lo largo
de todas las edades en los cuales los judíos estuvieron dispersos por el
mundo, despojados de su tierra, Jerusalén, el lugar del encuentro con su
Dios, llamado también: El Lugar de Reunión, la santa ciudad de Dios, dan fe de
este tiempo de dispersión que se acercaba a su fin, cuando fundaron el Estado
de Israel ese glorioso 14 de mayo de 1948, habiéndose cumplido para ese
entonces, 1915 años de esos 1970 años
determinados desde la muerte del Mesías, hasta alcanzar el año 2003, cuando se
cumplieron los 1970 años del exilió físico y espiritual de los judíos fuera del
pacto que se confirmaría ese 24 del mes sexto del año 5763, 24 de Adar I, que a
su vez es el décimoavo mes del pacto suspendido hasta ese día que sería
confirmado.
Adar es el último mes del pacto, es decir, entre los meses
de febrero y marzo, para luego iniciar
el nuevo año del pacto en el mes de Nisán. Por eso la fecha histórica 24 del
mes sexto, que en su entonces correspondió al mes de Elul, estaba
milimétricamente diseñada para ubicarla en el tiempo exacto del año 2003. Esto
fue para el 26 de febrero del año 2003, correspondiente al 24 del mes de Adar
I, sexto mes del año 5763.
Siempre les estoy recordando que Dios habló por medio del
profeta Oseas desde el capítulo 5, versículo 15, que continúo en el capítulo 6,
versículos 1 al 2, que el perdón de su pueblo judío, sería para el año 2003, para iniciar la
confirmación del pacto suspendido desde la muerte del Mesías, cuando Dios dice:
Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado
y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.
Oseas 5:15
Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará;
hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos
resucitará, y viviremos delante de él.
Oseas 6:1-2
Todo esto no es coincidencia fortuita, sino que es el
cumplimiento profético de su palabra, donde se revela todo, tanto la jota y la
tilde de la ley o los profetas. (Mateo
5:17- 20).
De manera, que ese día 26 de febrero del 2003, fue el día
programado para iniciar la confirmación del pacto por una semana, como Dios lo
indicó por medio del profeta Daniel, cuya semana culminó, el 5 de abril del año
2010, o sea, el día 21 del mes de Nisán del año 5770, día final de la pascua
para ese especial año. (Éxodo 12:18).
No quiero pasar por alto que desde el 26 de febrero del
2003, al 5 de abril del 2010, están contenidos, exactamente, 2595 días, que son
los 2520 días que posee la semana, más 75 días que Dios le añadió en Daniel
12:11-12.
Detallaré más este asunto.
En esta última semana están contenidos 2520 días, donde cada
mes de 30 días hace que cada año bíblico sea de 360 días, y cada siete años de 2520 días, como ya lo he indicado.
Por lo tanto, los años bíblicos se calculan en base a 360
días por año. Ejemplo lo tenemos en Apocalipsis 11:1-3. Y 12:6.
Ahora, Dios le añadió a esta última semana 75 días más,
indicados en Daniel 12:11 al 12, cuando dice:
“Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio
hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.
Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.”
Lo primero que debemos apreciar en esta profecía es cuándo
será quitado el continuo sacrificio.
Cuando vamos al
versículo 27 del capítulo 9 del libro del profeta Daniel, podemos observar que
el rito de los sacrificios y las ofrendas cesará a la mitad de la semana; es
decir, que partiendo por la mitad los 2520 días de la semana, tenemos que a los
1260 días nos encontraremos en su mitad.
Cumplida, pues, esa primera mitad de la semana, es cuando
debemos hacer la aplicación de esa profecía donde Dios añade esos 75 días, a
los cuales me refiero.
Ahora bien, la profecía dice que desde el tiempo que sea
quitado el rito de los sacrificios y las ofrendas, llamado el continuo
sacrificio, hasta la abominación desoladora, habrá 1290 días (Daniel 12:11).
Allí podemos ver que se le ha añadido 30 días más después de
la segunda mitad de la semana, para que se pueda producir la abominación
desoladora. Eso ubica las palabras de
nuestro Señor Jesucristo, que registró
el apóstol Mateó en el capitulo 24, versiculo15, en ese exacto momento.
Esto también nos sugiere que para la bestia poder actuar,
deberá primero, ser quitado el continuo sacrificio, ya que su permiso para actuar es de 1260 días,
equivalentes a 42 meses (Apocalipsis 13:5),
Por lo cual, el cese del continuo sacrificio, constituye la
señal profética más próxima a la manifestación de la bestia, que nos indicará
su tiempo, y poder reconocer al anticristo en su momento exacto que ha de
iniciar su inminente actuación.
Esto fue lo que el apóstol Pablo enseñaba, de que hay algo que
en su presente lo detiene. Porque en su
presente estaba aún en pie el templo en Jerusalén,
lugar a donde se realizaba ese rito de los sacrificios, cuando dijo:
“¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros,
os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su
debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la
iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea
quitado de en medio.”
2 Tesalonicenses 2:5-7
Fíjense bien, que el apóstol Pablo aclaró que en su presente
estaba aquello que en un futuro lo detendría, para que pudiera manifestarse.
De manera, que será necesario que sea quitado el continuo
sacrificio para que la bestia sea manifestada. O sea, que es cuestión del cumplimiento
profético. Porque no hay mayor poder que el cumplimiento de sus palabras.
Estás enseñanzas que el apóstol Pablo impartía debía de ser considerada como doctrina
para la iglesia de ese entonces.
El haberse olvidado y perdido el significado enseñanza, fue
un propósito de Dios, como antes Dios lo había hecho saber a Daniel en esos
precisos pasajes del capítulo 12 de Daniel que estamos estudiando, cuando se le
ordena que cierre y selle la revelación de estos tiempos indicados, hasta que sean
abiertos en los tiempos del fin. (Daniel 12:4-9), como lo pueden ver ahora con
esta revelación que pongo en sus manos.
La motivación del apóstol Pablo en recordarles a los
hermanos de tesalónica, acerca de esta enseñanza, fue porque hubieron muchos,
que decían en el presente de Pablo que ya Cristo regresaría y debían estar
atentos para que no fuesen descalificados, lo que causó un desorden, entre
ellos en medio de la tribulación que muchos de ellos sufrían.
He aprovechado que estoy enseñando de cómo se ha estado
cumpliendo la septuagésima semana, para hablar de esta enseñanza del apóstol
que fue mal entendida en estos últimos tiempos, como dice el apóstol Pedro, gracias
a indoctos en el conocimiento de la fe, que
creen saber algo, pero realmente, nada saben, sino que son repetidores del engaño,
para confundir más a los que quieren escuchar verdades bíblicas y no doctrinas
de hombres. Por lo cual dijo el apóstol Pedro:
“Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para
salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le
ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de
estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los
indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su
propia perdición.”
2 Pedro 3:15-16
Volviendo, pues, al concepto de la abominación desoladora, eso
significa que irá y se sentará en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar
por Dios, a los 1290 días desde el tiempo en que sea quitado el continuo sacrificio.
Ahora bien, volvamos al pasaje de Daniel 12:11-12, donde se informa
que se han añadido 75 cinco días más al final de la semana.
“Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio
hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.
Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.”
En el pasaje 12 que les estoy mostrando del capítulo 12 del
libro del profeta Daniel, dice que los que hayamos sobrevivido, hasta de la
persecución que vendrá por la actuación de la bestia hasta alcanzar después de
los 1290 hasta los 1335 días, es decir, 45 días más, seremos bienaventurados, porque
todo estos días están determinados.
Es decir, el paso a través de esos últimos 45 días finales,
serán los más intensos de este tiempo final antes de la venida de nuestro Señor,
por lo cual nuestro Señor dijo: “si
aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvó, más por causa de los
escogidos aquellos días serán acortados.
Esto significa, que solo se determinó alargar el tiempo
después que se produzcan la abominación desoladora por tan solo 45 días y no
más, porque sino ningún ser humano sobreviviría en la tribulación de esos días,
todos seríamos extinguidos de la faz de la tierra.
Y ese no es el plan de Dios, pues su plan es sacar a sus
escogidos vivos de la tierra, en su gloriosa venida, como premio de su fe, y
perseverancia. Por lo cual, por causa de ellos, de sus escogidos, Dios acortó esos
días a tan solo cuarenta y cinco días.
Aplicando, pues, este orden al cumplimiento de la última
semana que inició el 7 de octubre del 2023, que de esto lo he explicado en
todos mis escritos, que podrán leer en mis publicaciones anteriores en los post
de mi biografía de Facebook, que al final les dejó el link, como sigo diciendo,
la mitad de la semana se cumplirá entre el 20 y 21 de marzo del año 2027, que
serían los días 1260 y 1261 de la semana, respectivamente.
Para ese momento, el templo de Dios en Jerusalén estará
edificado, puesto que la bestia, como está previsto, quitará el continuo
sacrificio del templo en esos días.
Todo esto nos lleva a este momento crucial de la profecía,
Dios iniciará el 6 de septiembre del 2026, su casa en Jerusalén, y los enemigos
de israel no lo podrán impedir.
Ese 6 de septiembre es el 24 del mes sexto del año 5786,
como antes se lo había dicho, que está adentro de tiempo de verano que
terminará el 21 de septiembre., de manera que la mesa está servida.
En el año 2002 publiqué el libro por imprenta, que titulé:
Revelando Los Misterios del Apocalipsis. Y allí expliqué basado al conocimiento
del orden que se me había dado, por la gracia de mi Dios, el cual compartí en
mi primer libro de imprenta del año 1991, titulado “El Orden de las Cosas”,
donde informé que el 26 de febrero del año 2003, iniciaba la septuagésima
semana.
Y el camino del conocimiento que Dios me indicaba seguir con
el cual me puede conseguirme sin proponérmelo con este fecha, fue la revelación
del número de la bestia.
Reconocer en la Biblia quien era la bestia de pasado (Apocalipsis
17:8), fue un gran reto de fe, para poder hallar el número de la bestia. Y a
Dios le agrado mi fe. Así que pudo trabajar conmigo para para revelar ese
misterio, puesto a que ya nos encontrábamos a tres años del 2003.
Cuando Hugo Chávez, quien ganó las elecciones en el año 1998,
ya como presidente de Venezuela, dispuso ir a Irak, la hija de Babilonia, y a visitar
su rey, Saddam Hussein, en el año 2000, contra todo obstáculo, eso me alertó, y
me dispuse a comprender con mayor
determinación y fe, el misterio del número de la bestia en la persona de Saddam
Hussein.
Fue en el año 1991 que me dirigí a la embajada de Grecia en
mi país, Venezuela. Para obtener su nombre en griego, porque evidentemente la profecía había sido
escrita en ese idioma, y logré que me lo
diera por escrito en un papelito, ΣΑΝΤΑΜ.
Sin perder tiempo fui a una biblioteca, ya que en el año
1991 no había internet como ahora lo
conocemos, y busqué, pues, y encontré un libro donde aparecía una tabla de el
abecedario griego con sus equivalentes numéricos.
Y hallé que Sigma Σ
tenía el valor de 200, Alfa Α era 1, Ni N tenía el valor de 50, Tau T 300, Alfa A, de
nuevo, con el valor de 1, y finalmente, Mi M equivalente a 40.
Esto sumó 592, yo creí
que el número que me daría era 666, pero había una diferencia de 74 entre los
dos números.
Entonces, como les digo, esto lo investigué en el año 1990,
pasados 11 años de esa investigación, sentí la motivación de, finalmente, entender
el asunto, y leí con más detenimiento el pasaje de Apocalipsis 13:16 al 18.
“Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres,
libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente;
y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el
nombre de la bestia, o el número de su nombre.”
Aquí detuve a lectura, y me pregunté ¿Tienes el número de su
nombre? Y dije: sí. Tengo el número de su nombre, y su número es 592.
Cuando hice esa afirmación, fue porque acepté en ese instante que ese era el
número de su nombre, entonces todo comenzó a tener sentido, y caí en cuenta de que siempre lo había tenido conmigo
desde hacía 10 años, desde el principio de mi investigación.
Ese importante dato es parte de una ecuación con la cual se
puede contar el número de la bestia
… “aquí hay sabiduría, el que tenga entendimiento cuente el
número de la bestia, porque es número de hombre. Y su número es seiscientos
sesenta y seis.
Aquí hay sabiduría.
El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de
hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.
Apocalipsis 13:16-18
Sé que el funcionamiento de calendario judío es desconocido
para la mayoría, pero a la vez no es difícil de comprender.
Los invito a entrar en Google, y busquen allí, Calendario Hebreo,
allí tendrán toda la información necesaria para entender como Dios hizo para
que sus profecías fueran exactas, y giraran en entorno al contexto del estado
espiritual del pueblo judío delante de Dios, en su plan profético.
Quiero decir, que desde la creación, el primer mes del año
fue el mes que para los judíos
corresponde al mes séptimo del pacto.
Esto significa que Dios le cambió a ellos el orden del calendario que
ellos manejaban desde la creación. De manera, que ahora su primer mes estaría
ubicado siete meses antes que su tradicional mes que venía desde la creación
del hombre, entre los meses de septiembre y octubre de nuestro calendario gregoriano.
Este cambio que Dios hizo en el calendario hebreo, ocurrido
por causa de la constitución del pacto, a través de la pascua, a la salida de
la esclavitud en Egipto, que se encuentra registrado en el capítulo 12 del
Éxodo, donde el mes primero, ordenado por Dios para el establecimiento de su
pacto, fuese el mes de la primavera, que se cumple entre los meses de marzo y
abril de nuestro calendario, y que denominaron Abib en alusión a la
primavera, o Nisán; palabra de origen Babilónico, que se empezó a usar
durante la deportación a Babilonia que sirviera como punto de partida para el
inicio de la confirmación del pacto de Dios con Israel por la semana pendiente
(Daniel 9:27a), cuyo pacto estaba contenido en las setenta semanas determinadas
que había quedado suspendido al culminar la número sesenta y nueve, con el
propósito de mantener restaurado el pacto con los judíos en Jerusalén entre
tanto se consumara el nuevo pacto, y poder abarcar, pues, la plenitud de los
gentiles en todas las generaciones hasta nuestros días, donde se beneficiarían
tanto judíos como gentiles por el sacrificio del Mesías o el Cristo, término
que significa: el enviado de Dios.
De manera que con la muerte de Cristo, la misma Palabra atestigua,
que el velo del templo se rasgó en dos de arriba a abajo. (Mateo 27:51), lo que
causó en el plan de Dios, que se detuviera la secuencia en el cumplimiento de
las setenta semanas, en la semana sesenta y nueve, como lo pueden leer en
Daniel 9:26.
Podemos decir que la vigencia de las setenta semanas representa
que el pacto de Dios con Israel se encuentra restaurado. Y lo importante para
sus escogidos es entender el por qué , y en consecuencia, creerlo como doctrina
sin oponerse a la realidad. Porque Dios prueba nuestra fé en ello. (Mateo 5 17 al 20)
El tiempo de las setenta semanas fue decretado por Dios
durante la cautividad de los judíos en Babilonia por setenta años (Jeremías
25:11) con el fin de activarla desde la salida de la orden de Ciro, rey de
Persia (Daniel 9 25, segunda de Crónicas 36:21-23), con el fin de restaurar el
pacto con la edificación del segundo templo, que demoró 7 semanas de años,
desde la orden de Ciro hasta que estuvo terminada en el tiempo de los profetas
Hageo y Zacarías, como lo están observando.
En el orden descrito en la profecía para el cumplimiento de
las setenta semanas, Dios separó las siete primeras semanas de las siguientes
62 (Daniel 9:25), para mostrar que esas primeras siete semanas corresponderían
al tiempo de la restauración del pacto, como el tiempo de la pascua, o tiempo
pascual, fiesta de siete días que
simbolizaría el pacto constituido y ratificado en Jerusalén cuando se dedicó el
primer templo (1 Reyes en Egipto (Éxodo 12:18)
Por lo cual, la obra del templo, en este caso de la
restauración del pacto en el diseño de las setenta semanas de años, debía de
cubrir el tiempo correspondiente a esas siete semanas que equivalen a cuarenta
y nueve (49) años.
Para que tal cosa pudiera ocurrir, ya que el rey
Salomón edificó el primer templo en una
semana de años, equivalente a 7 años, que mostró el tiempo pascual para
ratificar el pacto con los judíos en Jerusalén.
Así que Dios se valió de la suspensión de la obra durante 42
años, como lo pueden leer en Esdras, capítulos 4 y 5. Para poder cubrir esas
siete semanas.
Lo maravilloso de todo esto que les estoy explicando con
mucho detenimiento, es que ninguno de los profetas y reyes y sacerdotes, y los
protagonistas de estas historias, como Ciro, el rey de Persia, Hageo y
Zacarías, el mismo Daniel, que estaba lleno de sabiduría, no eran consciente de
este plan detallado. Cuando Daniel quiso conocer este misterio, dijo:
Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el
fin de estas cosas?
Dios le respondió:
Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas
hasta el tiempo del fin.
Daniel 12:8-9
De manera que ellos actuaron movidos por el Espíritu de Dios
para hacer su voluntad.
Es decir, los que escribieron las profecías y hechos
históricos, no eran conscientes de las cosas que escribían, solo escribían lo
que el Espíritu de Dios le inspiraba.
Ahora bien, para dar inicio a la confirmación del pacto por
una semana a fin de restaurar el mismo (Daniel 9:27a), debían de cumplir dos
requisitos.
El primero, debían posesionarse de la ciudad de Jerusalén,
porque la profecía demanda que las setenta semanas está concebida sobre los
judíos en posesión de Jerusalén (Daniel 9:24), cuyo territorio estaba en manos
de los ingleses, quienes lo entregaron por solidaridad a los judíos a la ONU
para que en un acuerdo entre las naciones en una asamblea, acordaran una
repartición justa y equitativa de esos
territorios a árabes y judíos locales, donde los árabes que habitaron
junto con los judíos esas mismas zonas desiertas de Israel, fueron
beneficiados con la entrega de
Jerusalén, pero sus líderes árabes, desde esos tiemposggtggt no han querido
fundar su Estado palestino junto al nuevo Estado de Israel por odio de los árabes en contra los judíos. Más Israel por
su parte, sí quiso fundar su Estado, el cual logró hacerlo el 14 de mayo de
1948, donde le sobrevino su primera Guerra de las naciones árabes contra él,
quienes "se defendieron con las uñas" porque no tenían armas como
defenderse de los ejércitos de los países árabes establecidos, como Jordania,
Egipto, Siria, etc., quienes al final de
cuentas los árabes fueron vencidos.
Esa Guerra fue denominada: La Guerra de Independencia.
Aquel maravilloso 14 de mayo de 1948, fue el 5 del mes
segundo del año 5708 del calendario hebreo, mes denominado Iyar. Luego de esa
victoria militar y milagrosa, se mantuvieron los conflictos entre árabes y
judíos, tanto focos de disturbios y luchas políticas, donde se llegó hasta el 5
de junio del año 1967, donde inició La Guerra de los Seis Días. Una guerra de
todos los países árabes contra el pueblo de Israel. Esa Guerra al igual que la
primera, fue ganada milagrosamente por Israel quien aumentó más su territorio y
en especial, se anexó a Jerusalén. Ese día fue el 7 de junio del año 1967,
correspondiente al 28 del mes segundo (Iyar)
del año 5727. Israel en virtud de este grandioso día celebra el Día de
Jerusalén todos los 28 de Iyar.
Quiero llamar la atención acerca de estos hechos históricos
contemporáneos en los conflictos con Israel, porque el primero y el segundo
templo de Jerusalén, iniciaron su edificación con una diferencia el uno del
otro de 400 años más o menos, coincidiendo sus inicios, en el mismo mes segundo, llamado Iyar, o Zif, como lo podemos
observar en los pasajes bíblicos de primera de Reyes 6:38 y de Ésdras 3:8, como
lo pueden observar. Esto pareciera algo insignificante al plantearlo, pero para
los que buscamos respuesta de cuándo y en qué tiempo ocurrirá la edificación
del templo de Dios en Jerusalén, pudiera significar la existencia de un patrón
para el inicio de la edificación del templo, que por ende, pudiera orientarnos,
para reconocer del momento que Dios usará con el inicio del tercer templo. Pero
nada pasó en este mes segundo este año
2026 que se cumplió desde el 16 de abril
al 16 de mayo.
Ahora, ya les he explicado en todos mis escritos que he
publicado en mi biografía de Facebook, acerca de las razones por las cuales sé
que para el 21 de marzo del 2027 se cumple la mitad de la septuagésima semana
en su tercera parte, correspondiente a la salvación de Israel, por consiguiente
será el último tiempo donde Dios permitirá el cese del continuo sacrificio en
el tercer templo próximo a edificarse; por lo cual, para ese entonces el templo
deberá estar en pie.
Urge, pues, entender todo este misterio que es la revelación
de Dios para todo aquel que anhele y
tenga sed de saber la verdad de estas cosas.
Al final de este escrito les dejo el link que lo conducirá a
mis últimas publicaciones posteadas en Facebook, donde explico el concepto
correcto de lo que significa la profecía de las setenta semanas y de
qué forma Dios restauró el pacto con su pueblo judío en Jerusalén en la semana 70 que Dios dejó
pendiente a fin de abarcar la plenitud de los gentiles, también de cómo lograría
Dios a través de estos argumentos fidedignos que sus escogidos pudieran
reconocer su cumplimiento, y del por qué
se inició la septuagésima semana el día 26 de febrero del 2003 y terminó el 5
de abril del 2010, correspondiente esta última fecha, al 21 del mes de Nisán
del año 5770 del calendario hebreo que, a su vez, correspondió al último día de
la pascua para ese año. Con lo cual Dios confirmó su pacto con Israel por la
semana que había quedado pendiente desde la muerte de Cristo.
Siendo esta, la etapa inicial de la septuagésima semana, el
tiempo pascual necesario para la
restauración del pacto, la cual vendría posteriormente acompañada por otras dos
etapas más, cada una con 2595 días, que vendrían para cumplir dos
necesidades en el sagrado plan de Dios.
La primera sería para abarcar la plenitud de los gentiles desde el 28 de
septiembre del 2015, que terminó el 5 de
noviembre del 2022, y la tercera etapa,
destinada a la salvación de Israel, iniciada el 7 de octubre del 2023,
día de la masacre perpetrada por grupos terroristas desde Gaza, contra la
población Israelí en los kibbutz al sur de Israel.
Este patrón, que nos indicaría que estamos en el mes
adecuado, no se cumplió en su mes correspondiente, como lo habíamos pensado,
sino que ese mes del patrón si se había cumplido desde el 14 de mayo de 1948,
que era el 5 del mes segundo, Iyar, y terminó cuando Israel consolidó su
control de Jerusalén el 28 de Iyar del año 1967, con la gran victoria concedida por Dios a los judíos en
La Guerra de los Seis Días.
Este patrón del mes inicio de la edificación del segundo
templo, que habría de aplicaría, necesario para iniciar la edificación del
tercer y último templo, se cumpliría para consolidar el control de Jerusalén
para que pudiera ser viable la edificación del templo, que consistiría,
primero, en la confirmación del pacto con Israel, para el cumplimiento
Y el simbólico del
templo fue el tiempo pascual de siete
años que representó la restauración del pacto con Israel en el diseño del
cumplimiento de septuagésima semana que iniciaría momento el 24 del mes sexto
del año 5763, correspondiente al 26 de febrero del año 2003. Por el templo en
sí, no es nada en si, si el pacto no está confirmado como de hecho ocurrió en
su tiempo.
Lo extraordinario es que ese 24 de mes sexto del año 5763,
era el 24 del mes de Adar, mes duodécimo del pacto desactivado que justo ese
día iniciaría su confirmación. Fecha que
estaba indicada en el libro del profeta Hageo, desde hace 2430 años, para el
momento que se inició la edificación del segundo templo en ese entonces,
hasta ahora. (Hageo 1:15). Solo les pido
que corroboren todo esto. No confíen en mi a ciegas. Comprueben todo lo que les digo.
indicando que se le añadió
a la semana 75 días más al final, para un total 2595 días.
Toda esta información, o enseñanza fue publicada en el año 2002
en el libro, Revelando Los Misterios del Apocalipsis.
Sé que el funcionamiento de calendario judío es desconocido
para la mayoría, pero a la vez no es difícil de comprender, entrado en Google
buscado el calendario hebreo, allí tendrá toda la información necesaria para
entender como Dios hizo para que sus profecías fueran exactas, y girarán
entorno al contexto del estado espiritual del pueblo judío delante de Dios, en
su plan profético.
Quiero decir, que desde la creación, el primer mes del año
fue el mes que para los judíos corresponde
al mes séptimo del pacto. Esto significa
que Dios le cambió a ellos el orden del calendario que ellos manejaban desde la
creación. De manera, que ahora su primer mes estaría ubicado siete meses antes
que su tradicional mes que venía desde la creación del hombre, entre los meses
de septiembre y octubre de nuestro calendario gregoriano.
Este cambio que Dios hizo en el calendario hebreo, ocurrido por
causa de la institución del pacto, a través de la pascua a la salida de la
esclavitud en Egipto, que se encuentra registrado en el capítulo 12 del Éxodo,
donde el mes primero, ordenó Dios, para el establecimiento de su pacto con su
pueblo judío, fuese el mes de la primavera, que se cumple entre los meses de
marzo y abril de nuestro calendario, y que denominaron Abib en alusión a la primavera,
o Nisán; palabra de origen Babilónico, que se empezó a usar durante la
deportación a Babilonia,
que sirviera como punto de partida para el inicio de la
confirmación del pacto de Dios con Israel por la semana pendiente (Daniel
9:27a), cuyo pacto estaba contenido en las setenta semanas determinadas que había
quedado suspendida al culminar la número sesenta y nueve, con el propósito de
mantener restaurado el pacto con los judíos en Jerusalén entre tanto se
consumara el nuevo pacto, y poder abarcar, pues, la plenitud de los gentiles en
todas las generaciones hasta nuestros días, donde se beneficiarían tanto judíos
como gentiles por el sacrificio del Mesías o el Cristo, término que significa:
el enviado de Dios.
De manera que con la muerte de Cristo, la misma palabra
atestigua, que el velo del templo se rasgó en dos de arriba a abajo. (Mateo
27:51), lo que causó en el plan de Dios, que se detuviera la secuencia en el
cumplimiento de las setenta semanas, en la semana sesenta y nueve, como lo
pueden leer en Daniel 9:26.
El tiempo de las setenta semanas fue decretado por Dios
durante la cautividad de los judíos en Babilonia por setenta años (Jeremías
25:11) con el fin de activarla desde la salida de la orden de Ciro, rey de
Persia (Daniel 9 25, segunda de Crónicas 36:21-23), con el fin de restaurar el
pacto con la edificación del segundo templo, que demoró 7 semanas de años,
desde la orden de Ciro hasta que estuvo terminada en el tiempo de los profetas
Hageo y Zacarías, como lo están observando.
En el orden descrito en la profecía para el cumplimiento de
las setenta semanas, Dios separó las siete primeras semanas de las siguientes
62 (Daniel 9:25), para mostrar que esas primeras siete semanas corresponderían
al tiempo de la restauración del pacto, como el tiempo de la pascua, o tiempo
pascual, fiesta de siete días que
simbolizaría el pacto instituido en Egipto (Éxodo 12:18)
Por lo cual, la obra del templo, en este caso de la
restauración del pacto en el diseño de las setenta semanas de años, debía de
cubrir el tiempo correspondiente a esas siete semanas que equivalen a cuarenta
y nueve (49) años.
Para que tal cosa pudiera ocurrir, ya que el rey
Salomón edificó el primer templo en una
semana de años, equivalente a 7 años, que mostró el tiempo pascual.
Así que Dios se valió de la suspensión de la obra durante 42
años, como lo pueden leer en Esdras, capítulos 4 y 5. Para poder cubrir esas
siete semanas.
Lo maravilloso de todo esto que les estoy explicando con
mucho detenimiento, es que ninguno de los profetas y reyes y sacerdotes, y los
protagonistas de estas historias, como Ciro, el rey de Persia, Hageo y
Zacarías, el mismo Daniel, que estaba lleno de sabiduría, no eran consciente de
este plan detallado. Cuando Daniel quiso conocer este misterio, dijo:
Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el
fin de estas cosas?
Dios le respondió:
Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas
hasta el tiempo del fin.
Daniel 12:8-9
De manera que ellos actuaron movidos por el Espíritu de Dios
para hacer su voluntad.
Es decir, los que escribieron las profecías y hechos históricos,
no eran conscientes de las cosas que escribían, solo escribían lo que el
Espíritu de Dios le inspiraba.
Ahora bien, para dar inicio a la confirmación del pacto por
una semana a fin de restaurar el mismo (Daniel 9:27a), debían de cumplir dos
requisitos.
El primero, debían posesionarse de la ciudad de Jerusalén, porque
la profecía demanda que las setenta semanas está concebida sobre los judíos en
posesión de Jerusalén (Daniel 9:24), cuyo territorio estaba en manos de los
ingleses, quienes lo entregaron por solidaridad a los Judíos, a la ONU para que
en un acuerdo entre las naciones en una asamblea, acordaran una repartición
justa y equitativa de esos territorios a
árabes y judíos locales, donde los árabes que habitaron junto con los judíos
esas mismas zonas desiertas de Israel, fueron beneficiados con la entrega de Jerusalén, pero sus líderes
árabes, desde esos tiempo no han querido fundar su Estado palestino junto al
nuevo Estado de Israel por odio de los árabes
en contra los judíos. Más Israel por su parte, sí quiso fundar su Estado, el
cual logró hacerlo el 14 de mayo de 1948, donde le sobrevino su primera Guerra
de las naciones árabes contra él, quienes "se defendieron con las
uñas" porque no tenían armas como defenderse de los ejércitos de los
países árabes establecidos, como Jordania, Egipto, Siria, etc., quienes al final de cuentas los árabes fueron
vencidos.
Esa Guerra fue denominada: La Guerra de Independencia.
Aquel maravilloso 14 de mayo de 1948, fue el 5 del mes
segundo del año 5708 del calendario hebreo, mes denominado Iyar. Luego de esa
victoria militar y milagrosa, se mantuvieron los conflictos entre árabes y
judíos, tanto focos de disturbios y luchas políticas, donde se llegó hasta el 5
de junio del año 1967, donde inició La Guerra de los Seis Días. Una guerra de
todos los países árabes contra el pueblo de Israel. Esa Guerra al igual que la
primera, fue ganada milagrosamente por Israel quien aumentó más su territorio y
en especial, se anexó a Jerusalén. Ese día fue el 7 de junio del año 1967,
correspondiente al 28 del mes segundo
(Iyar) del año 5727. Israel en virtud de este grandioso día celebra el Día de Jerusalén
todos los 28 de Iyar.
Quiero llamar la atención acerca de estos hechos históricos contemporáneos
en los conflictos con Israel, porque el primero y el segundo templo de
Jerusalén, iniciaron su edificación con una diferencia el uno del otro de 400
años más o menos, coincidiendo sus inicios, en el mismo mes segundo, llamado Iyar, o Zif, como lo podemos
observar en los pasajes bíblicos de primera de Reyes 6:38 y de Ésdras 3:8, como
lo pueden observar. Esto pareciera algo insignificante al plantearlo, pero para
los que buscamos respuesta de cuándo y en qué tiempo ocurrirá la edificación del
templo de Dios en Jerusalén, pudiera significar la existencia de un patrón para
el inicio de la edificación del templo, que por ende, pudiera orientarnos, para
reconocer del momento que Dios usará con el inicio del tercer templo. Pero nada
pasó en este mes segundo este año 2026 que
se cumplió desde el 16 de abril al 16 de
mayo.
Ahora, ya les he explicado en todos mis escritos que he
publicado en mi biografía de Facebook, acerca de las razones por las cuales sé
que para el 21 de marzo del 2027 se cumple la mitad de la septuagésima semana
en su tercera parte, correspondiente a la salvación de Israel, por consiguiente
será el último tiempo donde Dios permitirá el cese del continuo sacrificio en
el tercer templo próximo a edificarse; por lo cual, para ese entonces el templo
deberá estar en pie.
Urge, pues, entender todo este misterio que es la revelación
de Dios para todo aquel que anhele y
tenga sed de saber la verdad de estas cosas.
Al final de este escrito les dejo el link que lo conducirá a
mis últimas publicaciones posteadas en Facebook, donde explico el concepto
correcto de lo que significa la profecía de las setenta semanas y de qué
forma Dios restauró el pacto con su pueblo judío en Jerusalén en la semana 70 que Dios dejó
pendiente a fin de abarcar la plenitud de los gentiles, también de cómo lograría
Dios a través de estos argumentos fidedignos que sus escogidos pudieran
reconocer su cumplimiento, y del por qué
se inició la septuagésima semana el día 26 de febrero del 2003 y terminó el 5
de abril del 2010, correspondiente esta última fecha, al 21 del mes de Nisán del
año 5770 del calendario hebreo que, a su vez, correspondió al último día de la
pascua para ese año. Con lo cual Dios confirmó su pacto con Israel por la semana
que había quedado pendiente desde la muerte de Cristo.
Siendo esta, la etapa inicial de la septuagésima semana, el
tiempo pascual necesario para la restauración
del pacto, la cual vendría posteriormente acompañada por otras dos etapas más,
cada una con 2595 días, que vendrían para cumplir dos necesidades en el sagrado plan de Dios. La primera sería
para abarcar la plenitud de los gentiles desde el 28 de septiembre del 2015,
que terminó el 5 de noviembre del 2022,
y la tercera etapa, destinada a la
salvación de Israel, iniciada el 7 de octubre del 2023, día de la masacre perpetrada
por grupos terroristas desde Gaza, contra la población Israelí en los kibbutz al
sur de Israel.
Este patrón, que nos indicaría que estamos en el mes
adecuado, no se cumplió en su mes correspondiente, como lo habíamos pensado, sino
que ese mes del patrón si se había cumplido desde el 14 de mayo de 1948, que
era el 5 del mes segundo, Iyar, y terminó cuando Israel consolidó su control de
Jerusalén el 28 de Iyar del año 1967, con la gran victoria concedida por Dios a los judíos en La
Guerra de los Seis Días.
Este patrón del mes inicio de la edificación del segundo templo,
que habría de aplicaría, necesario para iniciar la edificación del tercer y último
templo, se cumpliría para consolidar el control de Jerusalén para que pudiera
ser viable la edificación del templo, que consistiría, primero, en la confirmación
del pacto con Israel, para el cumplimiento
Y el simbólico del
templo fue el tiempo pascual de siete
años que representó la restauración del pacto con Israel en el diseño del
cumplimiento de septuagésima semana que iniciaría momento el 24 del mes sexto
del año 5763, correspondiente al 26 de febrero del año 2003. Por el templo en sí,
no es nada en si, si el pacto no está confirmado como de hecho ocurrió en su
tiempo.
Lo extraordinario es que ese 24 de mes sexto del año 5763,
era el 24 del mes de Adar, mes duodécimo del pacto desactivado que justo ese
día iniciaría su confirmación. Fecha que
estaba indicada en el libro del profeta Hageo, desde hace 2430 años, para el
momento que se inició la edificación del segundo templo en ese entonces,
hasta ahora. (Hageo 1:15). Solo les pido
que corroboren todo esto. No confíen en mi a ciegas. Comprueben todo lo que les digo.
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