24 de Elul del año 5786. inicio del levantamiento del tercer templo en Jerusalén. 6 de septiembre del año 2026.

 

Saludos a todos los que temen al Dios del cielo y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

 

El Señor Dios Todopoderoso les bendiga y les guarde, y su paz que el ofrece, sea con todos los que se humillan y se arrepienten delante de él, el Dios verdadero. Amén.

 

Es necesario que les explique del por qué ocurrió lo del terremoto del pasado 24 de junio, debido al corto tiempo que nos resta, después de haber transcurrido ya la mitad de este tiempo de verano 2026, que culminará el 21 de septiembre; tiempo del cual  la Palabra nos advirtió en Amós 8:1, que el canastillo de fruta de verano indicaba el tiempo para el gran juicio que Dios hará sobre la tierra antes del tiempo de su venida,  juicio que está determinado por esa misma Palabra en Hageo 2:6-7,  para dar inicio a la edificación del tercer templo de Dios en Jerusalén (Amós 9:11), que se ha mantenido derribado desde la destrucción de su segundo templo hace ya 1956 años, desde aquel fatídico  día, 9 de Av del año 70 de nuestra era cristiana,  cuyo aniversario para este año 2026, se acabó de cumplir en este verano el pasado 23 de julio.

 

El canastillo  es un simbolismo de juicio que se ejecutará a su debido tiempo, como el caso que narra el libro de Génesis, cuando José  revela los sueños del copero y del panadero que estaban presos, acusados de conspiración; el panadero cuenta que en su sueño veía sobre su cabeza tres canastillos blancos, y el más alto tenía toda clase de manjares de pastelería, y veía las aves venían y comían esos manjares encima de su cabeza.

 

 La interpretación de José sobre ese sueño fue que los tres canastillos representaban tres días, lo que significaba que en tres días sería ejecutado, y así ocurrió. (Génesis 40).

 

Así que este juicio se ejecutará sobre todas las naciones, y  está indicado en el libro del profetas Hageo, en el capítulo 2, versículos 6 y 7, en el contexto de la edificación del templo, que concuerda con lo mencionado en Hebreos 12:25 al 27 donde dice:

 

Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

Hebreos 12:25-27

 

Por lo tanto, el inicio de la edificación del templo de Dios en Jerusalén, traerá consigo ese gran juicio indicado, que estremecerá toda la tierra para, primero, derribar la mezquita de Alaqsa, zona donde deberá ser edificado el templo, en la explanada del mismo, por expresa voluntad del Padre Celestial; y segundo, para dar un llamado contundente a todos los habitantes de la tierra para que se arrepientan y se conviertan de todo corazón a él, y así  presentar a sus escogidos al proceso de la prueba final con la marca de la bestia.

Este juicio afectará a todas las naciones, que hará menguar, significativamente, a la población mundial.

 

Los diferentes terremotos ocurridos ese 24 de junio de este año 2026 al inicio del verano, de forma inusual, que afectó con mayor gravedad a Venezuela, solo fue una señal que mostró la determinación de Dios de traer el cataclismo para que la humanidad se aperciba de lo que viene.

 

Al entender el diseño de Dios que he venido exponiendo desde hace treinta y seis años, desde que publiqué el primer libro que titulé "El Orden de las Cosas" Tratado Bíblico Acerca de los Tiempos del Fin, del año 1991, y continúo exponiendo en este escrito, para que comprendan que estamos viviendo los últimos días de este mundo caótico, cuyo fin se encuentra determinado en el diseño de las 70 semanas, en la Biblia (Daniel 9 ), cuya revelación, ha sido mal entendida por el capricho humano, y  distorsionada a lo largo de los últimos doscientos años por el pensamiento de los hombres.

Les explico:

Dios nos está conduciendo a través de este verano, al encuentro con la fecha bíblica e histórica, 24 del mes de Elul, sexto mes del  calendario hebreo, que corresponde al 6 de septiembre del 2026,  fecha escogida por Dios, de manera exquisita y perfecta, desde la antigüedad, para la continuidad de la edificación del segundo templo (Hageo 1:15), cuando su obra fue detenida durante 42 años desde su inicio,  como lo pueden leer en el libro de Esdras, capítulos 4 y 5.

 

Esa fecha histórica 24 del mes sexto, también  tendría su aplicación profética, una vez cumplido el tiempo de su segundo exilio  espiritual y físico determinado por 1970 años a causa de la consumación del nuevo pacto con la muerte de Cristo.

Este tiempo de 1970 años  estaban determinados en dos profecías, que fueron registradas, la primera,  por el profeta Jeremías, cuando Dios dijo:

“Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”

Jeremías 25:12

Para aquellos que han leído  este versículo podrían suponer, que estos setenta años indicados justo allí  en esta particular profecía se cumplió en aquellos tiempos, al final de la deportación de los judíos a Babilonia, pero no, no es así.

 

Porque cuando llegó el final del cumplimiento de la deportación a Babilonia por setenta años (Jeremías 25:11), ya el imperio babilónico y su rey, no existían para  ese momento, sino que, en su lugar, el mundo antiguo era regido  por el imperio medo-persa,  que se llegaron a cumplir siendo Persia el imperio mundial, en manos de Ciro el Grande en su primer año de su reinado.(2 Crónicas 36:21-23). Por lo tanto esa profecía de Jeremías del versículo 12 del capítulo 25, no se trataba de aquel exilio que se cumplió en su tiempo literal de 70 años, sino del segundo exilio que se inició desde el instante de la muerte del Mesías con el rasgamiento del velo del templo. (Mateo 27:51).

La segunda profecía de la cual se habló de esos 70 años simbólicos, fue la  registrada por el profeta Zacarías, cuarenta años después del regreso de la cautividad de Babilonia a Jerusalén por setenta años, profeta  quien ayudó, junto con el profeta Hageo, para activar la obra del segundo templo que había sido paralizada por espacio de 42 años, la cual inició como está escrito, el 24 del mes sexto del segundo año del reinado del rey Darío de Persia, cuando Dios dijo:

“Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta. Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?”

Zacarías 1:11-12

Esto del segundo exilio por 1970 años desde la muerte del Cristo, el Mesías, es evidente, lo cual se corrobora por los hechos, a lo largo de todas las edades en los cuales los judíos estuvieron dispersos por el mundo,  despojados de su tierra,  Jerusalén, el lugar del encuentro con su Dios, llamado también: El Lugar de Reunión, la santa ciudad de Dios, dan fe de este tiempo de dispersión que se acercaba a su fin, cuando fundaron el Estado de Israel ese glorioso 14 de mayo de 1948, habiéndose cumplido para ese entonces, 1915 años  de esos 1970 años determinados desde la muerte del Mesías, hasta alcanzar el año 2003, cuando se cumplieron los 1970 años del exilió físico y espiritual de los judíos fuera del pacto que se confirmaría ese 24 del mes sexto del año 5763, 24 de Adar I, que a su vez es el décimoavo mes del pacto suspendido hasta ese día que sería confirmado.

 

Adar es el último mes del pacto, es decir, entre los meses de febrero y  marzo, para luego iniciar el nuevo año del pacto en el mes de Nisán. Por eso la fecha histórica 24 del mes sexto, que en su entonces correspondió al mes de Elul, estaba milimétricamente diseñada para ubicarla en el tiempo exacto del año 2003. Esto fue para el 26 de febrero del año 2003, correspondiente al 24 del mes de Adar I,  sexto mes del año 5763.

Siempre les estoy recordando que Dios habló por medio del profeta Oseas desde el capítulo 5, versículo 15, que continúo en el capítulo 6, versículos 1 al 2, que el perdón de su pueblo judío, sería  para el año 2003, para iniciar la confirmación del pacto suspendido desde la muerte del Mesías, cuando Dios dice:

Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.

Oseas 5:15

Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.

Oseas 6:1-2

Todo esto no es coincidencia fortuita, sino que es el cumplimiento profético de su palabra, donde se revela todo, tanto la jota y la tilde de la ley o los profetas. (Mateo 5:17- 20).

 

De manera, que ese día 26 de febrero del 2003, fue el día programado para iniciar la confirmación del pacto por una semana, como Dios lo indicó por medio del profeta Daniel, cuya semana culminó, el 5 de abril del año 2010, o sea, el día 21 del mes de Nisán del año 5770, día final de la pascua. (Éxodo 12:18).

No quiero pasar por alto que desde el 26 de febrero del 2003, al 5 de abril del 2010, hubieron exactamente, 2595 días, que está compuesto por los 2520 días que posee la semana, mas 75 días que Dios le añadió en Daniel 12:11-12.

Ahora, esta última semana contiene al igual que todas las anteriores, como antes lo mencioné, 2520 días, donde cada mes es de 30 días, que en doce meses totalizan 360, y en siete años suman 2520. Por lo tanto los años proféticos se calculan en base a 360 días por año.

Ahora, Dios le añadió da esta última semana 75 días más, indicados en Daniel 12:11 al 12, cuando dice:

Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.

Daniel 12:11-12

Cuando vamos al versículo 27 del capítulo 9 del libro del profeta Daniel, podemos observar que el rito de los sacrificios y las ofrendas cesará a la mitad de la semana; es decir, que partiendo por la mitad los 2520 días de la semana, tenemos 1260 días.

Cumplida, pues, esa primera mitad de la semana es cuando debemos hacer la aplicación de esa profecía donde Dios añade esos 75 días, a los cuales me refiero.

Ahora bien, la profecía dice que desde el tiempo que sea quitado el rito de los sacrificios y las ofrendas, llamado el continuo sacrificio, hasta la abominación desoladora, habrá 1290 días.

 

Allí podemos ver en este diseño, que a la semana se le añadió 30 días, después de los 1260 días finales de la misma.

 

Esa abominación desoladora significa, que la bestia irá y se sentará en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios, desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio.

Entonces, desde aquí contamos 1335 d Saludos a todos los que temen al Dios del cielo y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

 

El Señor Dios Todopoderoso les bendiga y les guarde, y su paz que el ofrece, sea con todos los que se humillan y se arrepienten delante de él, el Dios verdadero. Amén.

 

Es necesario que les explique del por qué ocurrió lo del terremoto del pasado 24 de junio, debido al corto tiempo que nos resta, después de haber transcurrido ya la mitad de este tiempo de verano 2026, que culminará el 21 de septiembre; tiempo del cual  la Palabra nos advirtió en Amós 8:1, que el canastillo de fruta de verano indicaba el tiempo para el gran juicio que Dios hará sobre la tierra antes del tiempo de su venida,  juicio que está determinado por esa misma Palabra en Hageo 2:6-7,  para dar inicio a la edificación del tercer templo de Dios en Jerusalén (Amós 9:11), que se ha mantenido derribado desde la destrucción de su segundo templo hace ya 1956 años, desde aquel fatídico  día, 9 de Av del año 70 de nuestra era cristiana,  cuyo aniversario para este año 2026, se acabó de cumplir en este verano el pasado 23 de julio.

 

El canastillo  es un simbolismo de juicio que se ejecutará a su debido tiempo, como el caso que narra el libro de Génesis, cuando José  revela los sueños del copero y del panadero que estaban presos, acusados de conspiración; el panadero cuenta que en su sueño veía sobre su cabeza tres canastillos blancos, y el más alto tenía toda clase de manjares de pastelería, y veía las aves venían y comían esos manjares encima de su cabeza.

 

 La interpretación de José sobre ese sueño fue que los tres canastillos representaban tres días, lo que significaba que en tres días sería ejecutado, y así ocurrió. (Génesis 40).

 

Así que este juicio se ejecutará sobre todas las naciones, y  está indicado en el libro del profetas Hageo, en el capítulo 2, versículos 6 y 7, en el contexto de la edificación del templo, que concuerda con lo mencionado en Hebreos 12:25 al 27 donde dice:

 

Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

Hebreos 12:25-27

 

Por lo tanto, el inicio de la edificación del templo de Dios en Jerusalén, traerá consigo ese gran juicio indicado, que estremecerá toda la tierra para, primero, derribar la mezquita de Alaqsa, zona donde deberá ser edificado el templo, en la explanada del mismo, por expresa voluntad del Padre Celestial; y segundo, para dar un llamado contundente a todos los habitantes de la tierra para que se arrepientan y se conviertan de todo corazón a él, y así  presentar a sus escogidos al proceso de la prueba final con la marca de la bestia.

Este juicio afectará a todas las naciones, que hará menguar, significativamente, a la población mundial.

 

Los diferentes terremotos ocurridos ese 24 de junio de este año 2026 al inicio del verano, de forma inusual, que afectó con mayor gravedad a Venezuela, solo fue una señal que mostró la determinación de Dios de traer el cataclismo para que la humanidad se aperciba de lo que viene.

 

Al entender el diseño de Dios que he venido exponiendo desde hace treinta y seis años, desde que publiqué el primer libro que titulé "El Orden de las Cosas" Tratado Bíblico Acerca de los Tiempos del Fin, del año 1991, y continúo exponiendo en este escrito, para que comprendan que estamos viviendo los últimos días de este mundo caótico, cuyo fin se encuentra determinado en el diseño de las 70 semanas, en la Biblia (Daniel 9 ), cuya revelación, ha sido mal entendida por el capricho humano, y  distorsionada a lo largo de los últimos doscientos años por el pensamiento de los hombres.

Les explico:

Dios nos está conduciendo a través de este verano, al encuentro con la fecha bíblica e histórica, 24 del mes de Elul, sexto mes del  calendario hebreo, que corresponde al 6 de septiembre del 2026,  fecha escogida por Dios, de manera exquisita y perfecta, desde la antigüedad, para la continuidad de la edificación del segundo templo (Hageo 1:15), cuando su obra fue detenida durante 42 años desde su inicio,  como lo pueden leer en el libro de Esdras, capítulos 4 y 5.

 

Esa fecha histórica 24 del mes sexto, también  tendría su aplicación profética, una vez cumplido el tiempo de su segundo exilio  espiritual y físico determinado por 1970 años a causa de la consumación del nuevo pacto con la muerte de Cristo.

Este tiempo de 1970 años  estaban determinados en dos profecías, que fueron registradas, la primera,  por el profeta Jeremías, cuando Dios dijo:

“Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”

Jeremías 25:12

Para aquellos que han leído  este versículo podrían suponer, que estos setenta años indicados justo allí  en esta particular profecía se cumplió en aquellos tiempos, al final de la deportación de los judíos a Babilonia, pero no, no es así.

 

Porque cuando llegó el final del cumplimiento de la cautividad  de Babilonia por setenta años (Jeremías 25:11), ya el imperio babilónico y su rey, no existían para  ese momento, sino que, en su lugar, el mundo antiguo era regido  por el imperio medo-persa, en manos de Ciro el Grande en su primer año de su reinado.(2 Crónicas 36:21-23). Por lo tanto esa profecía de Jeremías del versículo 12 del capítulo 25, no se trataba de aquel exilio que se cumplió en su tiempo literal de 70 años, sino del segundo exilio que se inició desde el instante de la muerte del Mesías con el rasgamiento del velo del templo. (Mateo 27:51).

La segunda profecía de la cual habló de esos 70 años simbólicos, fue la  registrada por el profeta Zacarías, cuarenta años después del regreso de la cautividad de Babilonia a Jerusalén por setenta años, profeta  quien ayudó, junto con el profeta Hageo, para activar la obra del segundo templo que había sido paralizada por espacio de 42 años, la cual inició como está escrito, el 24 del mes sexto del segundo año del reinado del rey Darío de Persia, cuando Dios dijo:

“Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta. Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?”

Zacarías 1:11-12

Esto del segundo exilio por 1970 años desde la muerte de Cristo, el Mesías, es evidente, lo cual se corrobora por los hechos, a lo largo de todas las edades en los cuales los judíos estuvieron dispersos por el mundo,  despojados de su tierra,  Jerusalén, el lugar del encuentro con su Dios, llamado también: El Lugar de Reunión, la santa ciudad de Dios, dan fe de este tiempo de dispersión que se acercaba a su fin, cuando fundaron el Estado de Israel ese glorioso 14 de mayo de 1948, habiéndose cumplido para ese entonces, 1915 años  de esos 1970 años determinados desde la muerte del Mesías, hasta alcanzar el año 2003, cuando se cumplieron los 1970 años del exilió físico y espiritual de los judíos fuera del pacto que se confirmaría ese 24 del mes sexto del año 5763, 24 de Adar I, que a su vez es el décimoavo mes del pacto suspendido hasta ese día que sería confirmado.

 

Adar es el último mes del pacto, es decir, entre los meses de febrero y  marzo, para luego iniciar el nuevo año del pacto en el mes de Nisán. Por eso la fecha histórica 24 del mes sexto, que en su entonces correspondió al mes de Elul, estaba milimétricamente diseñada para ubicarla en el tiempo exacto del año 2003. Esto fue para el 26 de febrero del año 2003, correspondiente al 24 del mes de Adar I,  sexto mes del año 5763.

Siempre les estoy recordando que Dios habló por medio del profeta Oseas desde el capítulo 5, versículo 15, que continúo en el capítulo 6, versículos 1 al 2, que el perdón de su pueblo judío, sería  para el año 2003, para iniciar la confirmación del pacto suspendido desde la muerte del Mesías, cuando Dios dice:

Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.

Oseas 5:15

Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.

Oseas 6:1-2

Todo esto no es coincidencia fortuita, sino que es el cumplimiento profético de su palabra, donde se revela todo, tanto la jota y la tilde de la ley o  los profetas. (Mateo 5:17- 20).

 

De manera, que ese día 26 de febrero del 2003, fue el día programado para iniciar la confirmación del pacto por una semana, como Dios lo indicó por medio del profeta Daniel, cuya semana culminó, el 5 de abril del año 2010, o sea, el día 21 del mes de Nisán del año 5770, día final de la pascua para ese especial año. (Éxodo 12:18).

No quiero pasar por alto que desde el 26 de febrero del 2003, al 5 de abril del 2010, están contenidos, exactamente, 2595 días, que son los 2520 días que posee la semana, más 75 días que Dios le añadió en Daniel 12:11-12.

Detallaré más este asunto.

En esta última semana están contenidos 2520 días, donde cada mes de 30 días hace que cada año bíblico sea de 360 días, y cada siete años de  2520 días, como ya lo he indicado.

Por lo tanto, los años bíblicos se calculan en base a 360 días por año. Ejemplo lo tenemos en Apocalipsis 11:1-3. Y 12:6.

Ahora, Dios le añadió a esta última semana 75 días más, indicados en Daniel 12:11 al 12, cuando dice:

“Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.”

Lo primero que debemos apreciar en esta profecía es cuándo será quitado el continuo sacrificio.

Cuando  vamos al versículo 27 del capítulo 9 del libro del profeta Daniel, podemos observar que el rito de los sacrificios y las ofrendas cesará a la mitad de la semana; es decir, que partiendo por la mitad los 2520 días de la semana, tenemos que a los 1260 días nos encontraremos en su mitad.

Cumplida, pues, esa primera mitad de la semana, es cuando debemos hacer la aplicación de esa profecía donde Dios añade esos 75 días, a los cuales me refiero.

Ahora bien, la profecía dice que desde el tiempo que sea quitado el rito de los sacrificios y las ofrendas, llamado el continuo sacrificio, hasta la abominación desoladora, habrá 1290 días (Daniel 12:11).

Allí podemos ver que se le ha añadido 30 días más después de la segunda mitad de la semana, para que se pueda producir la abominación desoladora.  Eso ubica las palabras de nuestro Señor Jesucristo, que registró  el apóstol Mateó en el capitulo 24, versiculo15, en ese exacto momento.

Esto también nos sugiere que para la bestia poder actuar, deberá primero, ser quitado el continuo sacrificio,  ya que su permiso para actuar es de 1260 días, equivalentes a 42 meses (Apocalipsis 13:5),

Por lo cual, el cese del continuo sacrificio, constituye la señal profética más próxima a la manifestación de la bestia, que nos indicará su tiempo, y poder reconocer al anticristo en su momento exacto que ha de iniciar su inminente actuación.

Esto fue lo que el apóstol Pablo enseñaba, de que hay algo que en su  presente lo detiene. Porque en su presente estaba aún  en pie el templo en Jerusalén, lugar a donde se realizaba ese rito de los sacrificios,  cuando dijo:

“¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.”

2 Tesalonicenses 2:5-7

Fíjense bien, que el apóstol Pablo aclaró que en su presente estaba aquello que en un futuro lo detendría, para que  pudiera manifestarse.

De manera, que será necesario que sea quitado el continuo sacrificio para que la bestia sea manifestada.  O sea, que es cuestión del cumplimiento profético. Porque no hay mayor poder que el cumplimiento de sus palabras.

 

Estás enseñanzas que el apóstol  Pablo impartía debía de ser considerada como doctrina para la iglesia de ese entonces.

El haberse olvidado y perdido el significado enseñanza, fue un propósito de Dios, como antes Dios lo había hecho saber a Daniel en esos precisos pasajes del capítulo 12 de Daniel que estamos estudiando, cuando se le ordena que cierre y selle la revelación de estos tiempos indicados, hasta que sean abiertos en los tiempos del fin. (Daniel 12:4-9), como lo pueden ver ahora con esta revelación que pongo en sus manos.

La motivación del apóstol Pablo en recordarles a los hermanos de tesalónica, acerca de esta enseñanza, fue porque hubieron muchos, que decían en el presente de Pablo que ya Cristo regresaría y debían estar atentos para que no fuesen descalificados, lo que causó un desorden, entre ellos en medio de la tribulación que muchos de ellos sufrían.

He aprovechado que estoy enseñando de cómo se ha estado cumpliendo la septuagésima semana, para hablar de esta enseñanza del apóstol que fue mal entendida en estos últimos tiempos, como dice el apóstol Pedro, gracias a indoctos  en el conocimiento de la fe, que creen saber algo, pero realmente, nada saben, sino que son repetidores del engaño, para confundir más a los que quieren escuchar verdades bíblicas y no doctrinas de hombres. Por lo cual dijo el apóstol Pedro:

“Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.”

2 Pedro 3:15-16

 

Volviendo, pues, al concepto de la abominación desoladora, eso significa que irá y se sentará en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios, a los 1290 días desde el tiempo en que sea quitado el continuo sacrificio.

Ahora bien, volvamos al pasaje de Daniel 12:11-12, donde se informa que se han añadido 75 cinco días más al final de la semana.

“Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.”

En el pasaje 12 que les estoy mostrando del capítulo 12 del libro del profeta Daniel, dice que los que hayamos sobrevivido, hasta de la persecución que vendrá por la actuación de la bestia hasta alcanzar después de los 1290 hasta los 1335 días, es decir, 45 días más, seremos bienaventurados, porque todo estos días están determinados.

 

Es decir, el paso a través de esos últimos 45 días finales, serán los más intensos de este tiempo final antes de la venida de nuestro Señor, por lo cual nuestro Señor  dijo: “si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvó, más por causa de los escogidos aquellos días serán acortados.

 

Esto significa, que solo se determinó alargar el tiempo después que se produzcan la abominación desoladora por tan solo 45 días y no más, porque sino ningún ser humano sobreviviría en la tribulación de esos días, todos seríamos extinguidos de la faz de la tierra.

Y ese no es el plan de Dios, pues su plan es sacar a sus escogidos vivos de la tierra, en su gloriosa venida, como premio de su fe, y perseverancia. Por lo cual, por causa de ellos, de sus escogidos, Dios acortó esos días a tan solo cuarenta y cinco días.

 

Aplicando, pues, este orden al cumplimiento de la última semana que inició el 7 de octubre del 2023, que de esto lo he explicado en todos mis escritos, que podrán leer en mis publicaciones anteriores en los post de mi biografía de Facebook, que al final les dejó el link, como sigo diciendo, la mitad de la semana se cumplirá entre el 20 y 21 de marzo del año 2027, que serían los días 1260 y 1261 de la semana, respectivamente.

 

Para ese momento, el templo de Dios en Jerusalén estará edificado, puesto que la bestia, como está previsto, quitará el continuo sacrificio del templo en esos días.

Todo esto nos lleva a este momento crucial de la profecía, Dios iniciará el 6 de septiembre del 2026, su casa en Jerusalén, y los enemigos de israel no lo podrán impedir.

Ese 6 de septiembre es el 24 del mes sexto del año 5786, como antes se lo había dicho, que está adentro de tiempo de verano que terminará el 21 de septiembre., de manera que la mesa está servida.

 

En el año 2002 publiqué el libro por imprenta, que titulé: Revelando Los Misterios del Apocalipsis. Y allí expliqué basado al conocimiento del orden que se me había dado, por la gracia de mi Dios, el cual compartí en mi primer libro de imprenta del año 1991, titulado “El Orden de las Cosas”, donde informé que el 26 de febrero del año 2003, iniciaba la septuagésima semana.

Y el camino del conocimiento que Dios me indicaba seguir con el cual me puede conseguirme sin proponérmelo con este fecha, fue la revelación del número de la bestia.

 

Reconocer en la Biblia quien era la bestia de pasado (Apocalipsis 17:8), fue un gran reto de fe, para poder hallar el número de la bestia. Y a Dios le agrado mi fe. Así que pudo trabajar conmigo para para revelar ese misterio, puesto a que ya nos encontrábamos a tres años del 2003.

Cuando Hugo Chávez, quien ganó las elecciones en el año 1998, ya como presidente de Venezuela, dispuso ir a Irak, la hija de Babilonia, y a visitar su rey, Saddam Hussein, en el año 2000, contra todo obstáculo, eso me alertó, y  me dispuse a comprender con mayor determinación y fe, el misterio del número de la bestia en la persona de Saddam Hussein.

Fue en el año 1991 que me dirigí a la embajada de Grecia en mi país, Venezuela. Para obtener su nombre en griego,  porque evidentemente la profecía había sido escrita en ese idioma,  y logré que me lo diera por escrito en un papelito,  ΣΑΝΤΑΜ.

Sin perder tiempo fui a una biblioteca, ya que en el año 1991 no había  internet como ahora lo conocemos, y busqué, pues, y encontré un libro donde aparecía una tabla de el abecedario griego con sus equivalentes numéricos.

 

Y hallé que  Sigma Σ tenía el valor de 200, Alfa  Α era 1,  Ni N tenía el valor de 50, Tau T 300, Alfa A, de nuevo, con el valor de 1, y finalmente, Mi M equivalente a 40.

Esto sumó 592,  yo creí que el número que me daría era 666, pero había una diferencia de 74 entre los dos números.

Entonces, como les digo, esto lo investigué en el año 1990, pasados 11 años de esa investigación, sentí la motivación de, finalmente, entender el asunto, y leí con más detenimiento el pasaje de Apocalipsis 13:16 al 18.

“Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.”

Aquí detuve a lectura, y me pregunté ¿Tienes el número de su nombre? Y dije: sí. Tengo el número de su nombre, y su número es 592.

Cuando hice esa afirmación, fue  porque acepté en ese instante que ese era el número de su nombre, entonces todo comenzó a tener sentido, y caí  en cuenta de que siempre lo había tenido conmigo desde hacía 10 años, desde el principio de mi investigación.

Ese importante dato es parte de una ecuación con la cual se puede contar el número de la bestia

… “aquí hay sabiduría, el que tenga entendimiento cuente el número de la bestia, porque es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

 

 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

Apocalipsis 13:16-18

 

 

Sé que el funcionamiento de calendario judío es desconocido para la mayoría, pero a la vez no es difícil de comprender.

 

Los invito a entrar en Google, y busquen allí, Calendario Hebreo, allí tendrán toda la información necesaria para entender como Dios hizo para que sus profecías fueran exactas, y giraran en entorno al contexto del estado espiritual del pueblo judío delante de Dios, en su plan profético.

 

Quiero decir, que desde la creación, el primer mes del año fue el mes  que para los judíos corresponde al mes séptimo del pacto.  Esto significa que Dios le cambió a ellos el orden del calendario que ellos manejaban desde la creación. De manera, que ahora su primer mes estaría ubicado siete meses antes que su tradicional mes que venía desde la creación del hombre, entre los meses de septiembre y octubre de nuestro calendario gregoriano.

 

Este cambio que Dios hizo en el calendario hebreo, ocurrido por causa de la constitución del pacto, a través de la pascua, a la salida de la esclavitud en Egipto, que se encuentra registrado en el capítulo 12 del Éxodo, donde el mes primero, ordenado por Dios para el establecimiento de su pacto, fuese el mes de la primavera, que se cumple entre los meses de marzo y abril de nuestro calendario, y que denominaron Abib en alusión  a la  primavera, o Nisán; palabra de origen Babilónico, que se empezó a usar durante la deportación a Babilonia que sirviera como punto de partida para el inicio de la confirmación del pacto de Dios con Israel por la semana pendiente (Daniel 9:27a), cuyo pacto estaba contenido en las setenta semanas determinadas que había quedado suspendido al culminar la número sesenta y nueve, con el propósito de mantener restaurado el pacto con los judíos en Jerusalén entre tanto se consumara el nuevo pacto, y poder abarcar, pues, la plenitud de los gentiles en todas las generaciones hasta nuestros días, donde se beneficiarían tanto judíos como gentiles por el sacrificio del Mesías o el Cristo, término que significa: el enviado de Dios.

De manera que con la muerte de Cristo, la misma Palabra atestigua, que el velo del templo se rasgó en dos de arriba a abajo. (Mateo 27:51), lo que causó en el plan de Dios, que se detuviera la secuencia en el cumplimiento de las setenta semanas, en la semana sesenta y nueve, como lo pueden leer en Daniel 9:26.

Podemos decir que la vigencia de las setenta semanas representa que el pacto de Dios con Israel se encuentra restaurado. Y lo importante para sus escogidos es entender el por qué , y en consecuencia, creerlo como doctrina sin oponerse a la realidad. Porque Dios prueba nuestra fé en ello.  (Mateo 5 17 al 20)

El tiempo de las setenta semanas fue decretado por Dios durante la cautividad de los judíos en Babilonia por setenta años (Jeremías 25:11) con el fin de activarla desde la salida de la orden de Ciro, rey de Persia (Daniel 9 25, segunda de Crónicas 36:21-23), con el fin de restaurar el pacto con la edificación del segundo templo, que demoró 7 semanas de años, desde la orden de Ciro hasta que estuvo terminada en el tiempo de los profetas Hageo y Zacarías, como lo están observando.

En el orden descrito en la profecía para el cumplimiento de las setenta semanas, Dios separó las siete primeras semanas de las siguientes 62 (Daniel 9:25), para mostrar que esas primeras siete semanas corresponderían al tiempo de la restauración del pacto, como el tiempo de la pascua, o tiempo pascual, fiesta de siete días  que simbolizaría el pacto constituido y ratificado en Jerusalén cuando se dedicó el primer templo (1 Reyes en Egipto (Éxodo 12:18)

Por lo cual, la obra del templo, en este caso de la restauración del pacto en el diseño de las setenta semanas de años, debía de cubrir el tiempo correspondiente a esas siete semanas que equivalen a cuarenta y nueve (49) años.

Para que tal cosa pudiera ocurrir, ya que el rey Salomón  edificó el primer templo en una semana de años, equivalente a 7 años, que mostró el tiempo pascual para ratificar el pacto con los judíos en Jerusalén.

 

Así que Dios se valió de la suspensión de la obra durante 42 años, como lo pueden leer en Esdras, capítulos 4 y 5. Para poder cubrir esas siete semanas.

Lo maravilloso de todo esto que les estoy explicando con mucho detenimiento, es que ninguno de los profetas y reyes y sacerdotes, y los protagonistas de estas historias, como Ciro, el rey de Persia, Hageo y Zacarías, el mismo Daniel, que estaba lleno de sabiduría, no eran consciente de este plan detallado. Cuando Daniel quiso conocer este misterio, dijo: 

 

Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?

 

Dios le respondió:

 

Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

Daniel 12:8-9

 

De manera que ellos actuaron movidos por el Espíritu de Dios para hacer su voluntad.

Es decir, los que escribieron las profecías y hechos históricos, no eran conscientes de las cosas que escribían, solo escribían lo que el Espíritu de Dios le inspiraba.

Ahora bien, para dar inicio a la confirmación del pacto por una semana a fin de restaurar el mismo (Daniel 9:27a), debían de cumplir dos requisitos.

El primero, debían posesionarse de la ciudad de Jerusalén, porque la profecía demanda que las setenta semanas está concebida sobre los judíos en posesión de Jerusalén (Daniel 9:24), cuyo territorio estaba en manos de los ingleses, quienes lo entregaron por solidaridad a los judíos a la ONU para que en un acuerdo entre las naciones en una asamblea, acordaran una repartición justa y equitativa de esos  territorios a árabes y judíos locales, donde los árabes que habitaron junto con los judíos esas mismas zonas desiertas de Israel, fueron beneficiados  con la entrega de Jerusalén, pero sus líderes árabes, desde esos tiemposggtggt no han querido fundar su Estado palestino junto al nuevo Estado de Israel por odio de los  árabes en contra los judíos. Más Israel por su parte, sí quiso fundar su Estado, el cual logró hacerlo el 14 de mayo de 1948, donde le sobrevino su primera Guerra de las naciones árabes contra él, quienes "se defendieron con las uñas" porque no tenían armas como defenderse de los ejércitos de los países árabes establecidos, como Jordania, Egipto, Siria, etc.,  quienes al final de cuentas los árabes fueron vencidos.

 

Esa Guerra fue denominada: La Guerra de Independencia.

 

Aquel maravilloso 14 de mayo de 1948, fue el 5 del mes segundo del año 5708 del calendario hebreo, mes denominado Iyar. Luego de esa victoria militar y milagrosa, se mantuvieron los conflictos entre árabes y judíos, tanto focos de disturbios y luchas políticas, donde se llegó hasta el 5 de junio del año 1967, donde inició La Guerra de los Seis Días. Una guerra de todos los países árabes contra el pueblo de Israel. Esa Guerra al igual que la primera, fue ganada milagrosamente por Israel quien aumentó más su territorio y en especial, se anexó a Jerusalén. Ese día fue el 7 de junio del año 1967, correspondiente al 28  del mes segundo (Iyar) del año 5727. Israel en virtud de este grandioso día celebra el Día de Jerusalén todos los 28 de Iyar.

 

Quiero llamar la atención acerca de estos hechos históricos contemporáneos en los conflictos con Israel, porque el primero y el segundo templo de Jerusalén, iniciaron su edificación con una diferencia el uno del otro de 400 años más o menos, coincidiendo sus inicios, en el mismo mes  segundo, llamado Iyar, o Zif, como lo podemos observar en los pasajes bíblicos de primera de Reyes 6:38 y de Ésdras 3:8, como lo pueden observar. Esto pareciera algo insignificante al plantearlo, pero para los que buscamos respuesta de cuándo y en qué tiempo ocurrirá la edificación del templo de Dios en Jerusalén, pudiera significar la existencia de un patrón para el inicio de la edificación del templo, que por ende, pudiera orientarnos, para reconocer del momento que Dios usará con el inicio del tercer templo. Pero nada pasó en este  mes segundo este año 2026 que se cumplió desde el 16 de abril  al 16 de mayo.

 

Ahora, ya les he explicado en todos mis escritos que he publicado en mi biografía de Facebook, acerca de las razones por las cuales sé que para el 21 de marzo del 2027 se cumple la mitad de la septuagésima semana en su tercera parte, correspondiente a la salvación de Israel, por consiguiente será el último tiempo donde Dios permitirá el cese del continuo sacrificio en el tercer templo próximo a edificarse; por lo cual, para ese entonces el templo deberá estar en pie.

Urge, pues, entender todo este misterio que es la revelación de Dios para todo aquel que  anhele y tenga sed de saber la verdad de estas cosas.

Al final de este escrito les dejo el link que lo conducirá a mis últimas publicaciones posteadas en Facebook, donde explico el concepto correcto de lo que significa la profecía de las setenta semanas  y  de qué forma Dios restauró el pacto con su pueblo judío  en Jerusalén en la semana 70 que Dios dejó pendiente a fin de abarcar la plenitud de los gentiles, también de cómo lograría Dios a través de estos argumentos fidedignos que sus escogidos pudieran reconocer su cumplimiento,  y del por qué se inició la septuagésima semana el día 26 de febrero del 2003 y terminó el 5 de abril del 2010, correspondiente esta última fecha, al 21 del mes de Nisán del año 5770 del calendario hebreo que, a su vez, correspondió al último día de la pascua para ese año. Con lo cual Dios confirmó su pacto con Israel por la semana que había quedado pendiente desde la muerte de Cristo.

 

Siendo esta, la etapa inicial de la septuagésima semana, el tiempo pascual  necesario para la restauración del pacto, la cual vendría posteriormente acompañada por otras dos etapas más, cada una con 2595 días, que vendrían para cumplir dos necesidades  en el sagrado plan de Dios. La primera sería para abarcar la plenitud de los gentiles desde el 28 de septiembre del 2015, que terminó el  5 de noviembre del 2022, y la tercera etapa,  destinada a la salvación de Israel, iniciada el 7 de octubre del 2023, día de la masacre perpetrada por grupos terroristas desde Gaza, contra la población Israelí en los kibbutz al sur de Israel.

 

Este patrón, que nos indicaría que estamos en el mes adecuado, no se cumplió en su mes correspondiente, como lo habíamos pensado, sino que ese mes del patrón si se había cumplido desde el 14 de mayo de 1948, que era el 5 del mes segundo, Iyar, y terminó cuando Israel consolidó su control de Jerusalén el 28 de Iyar del año 1967, con la gran  victoria concedida por Dios a los judíos en La Guerra de los Seis Días.

 

Este patrón del mes inicio de la edificación del segundo templo, que habría de aplicaría, necesario para iniciar la edificación del tercer y último templo, se cumpliría para consolidar el control de Jerusalén para que pudiera ser viable la edificación del templo, que consistiría, primero, en la confirmación del pacto con Israel, para el cumplimiento

 

Y  el simbólico del templo fue el tiempo pascual  de siete años que representó la restauración del pacto con Israel en el diseño del cumplimiento de septuagésima semana que iniciaría momento el 24 del mes sexto del año 5763, correspondiente al 26 de febrero del año 2003. Por el templo en sí, no es nada en si, si el pacto no está confirmado como de hecho ocurrió en su tiempo.

 

Lo extraordinario es que ese 24 de mes sexto del año 5763, era el 24 del mes de Adar, mes duodécimo del pacto desactivado que justo ese día iniciaría su confirmación.  Fecha que estaba indicada en el libro del profeta Hageo, desde hace 2430 años, para el momento que se inició la edificación del segundo templo en ese entonces, hasta ahora. (Hageo 1:15).  Solo les pido que corroboren todo esto. No confíen en mi a ciegas.  Comprueben todo lo que les digo.

 

 indicando que se le añadió a la semana 75 días más al final, para un total 2595 días.

Toda esta información, o enseñanza fue publicada en el año 2002 en el libro, Revelando Los Misterios del Apocalipsis.

 

Sé que el funcionamiento de calendario judío es desconocido para la mayoría, pero a la vez no es difícil de comprender, entrado en Google buscado el calendario hebreo, allí tendrá toda la información necesaria para entender como Dios hizo para que sus profecías fueran exactas, y girarán entorno al contexto del estado espiritual del pueblo judío delante de Dios, en su plan profético.

 

Quiero decir, que desde la creación, el primer mes del año fue el mes  que para los judíos corresponde al mes séptimo del pacto.  Esto significa que Dios le cambió a ellos el orden del calendario que ellos manejaban desde la creación. De manera, que ahora su primer mes estaría ubicado siete meses antes que su tradicional mes que venía desde la creación del hombre, entre los meses de septiembre y octubre de nuestro calendario gregoriano.

 

Este cambio que Dios hizo en el calendario hebreo, ocurrido por causa de la institución del pacto, a través de la pascua a la salida de la esclavitud en Egipto, que se encuentra registrado en el capítulo 12 del Éxodo, donde el mes primero, ordenó Dios, para el establecimiento de su pacto con su pueblo judío, fuese el mes de la primavera, que se cumple entre los meses de marzo y abril de nuestro calendario, y que denominaron Abib en alusión  a la  primavera, o Nisán; palabra de origen Babilónico, que se empezó a usar durante la deportación a Babilonia,

 

 

 

 

que sirviera como punto de partida para el inicio de la confirmación del pacto de Dios con Israel por la semana pendiente (Daniel 9:27a), cuyo pacto estaba contenido en las setenta semanas determinadas que había quedado suspendida al culminar la número sesenta y nueve, con el propósito de mantener restaurado el pacto con los judíos en Jerusalén entre tanto se consumara el nuevo pacto, y poder abarcar, pues, la plenitud de los gentiles en todas las generaciones hasta nuestros días, donde se beneficiarían tanto judíos como gentiles por el sacrificio del Mesías o el Cristo, término que significa: el enviado de Dios.

De manera que con la muerte de Cristo, la misma palabra atestigua, que el velo del templo se rasgó en dos de arriba a abajo. (Mateo 27:51), lo que causó en el plan de Dios, que se detuviera la secuencia en el cumplimiento de las setenta semanas, en la semana sesenta y nueve, como lo pueden leer en Daniel 9:26.

El tiempo de las setenta semanas fue decretado por Dios durante la cautividad de los judíos en Babilonia por setenta años (Jeremías 25:11) con el fin de activarla desde la salida de la orden de Ciro, rey de Persia (Daniel 9 25, segunda de Crónicas 36:21-23), con el fin de restaurar el pacto con la edificación del segundo templo, que demoró 7 semanas de años, desde la orden de Ciro hasta que estuvo terminada en el tiempo de los profetas Hageo y Zacarías, como lo están observando.

En el orden descrito en la profecía para el cumplimiento de las setenta semanas, Dios separó las siete primeras semanas de las siguientes 62 (Daniel 9:25), para mostrar que esas primeras siete semanas corresponderían al tiempo de la restauración del pacto, como el tiempo de la pascua, o tiempo pascual, fiesta de siete días  que simbolizaría el pacto instituido en Egipto (Éxodo 12:18)

Por lo cual, la obra del templo, en este caso de la restauración del pacto en el diseño de las setenta semanas de años, debía de cubrir el tiempo correspondiente a esas siete semanas que equivalen a cuarenta y nueve (49) años.

Para que tal cosa pudiera ocurrir, ya que el rey Salomón  edificó el primer templo en una semana de años, equivalente a 7 años, que mostró el tiempo pascual.

 

Así que Dios se valió de la suspensión de la obra durante 42 años, como lo pueden leer en Esdras, capítulos 4 y 5. Para poder cubrir esas siete semanas.

Lo maravilloso de todo esto que les estoy explicando con mucho detenimiento, es que ninguno de los profetas y reyes y sacerdotes, y los protagonistas de estas historias, como Ciro, el rey de Persia, Hageo y Zacarías, el mismo Daniel, que estaba lleno de sabiduría, no eran consciente de este plan detallado. Cuando Daniel quiso conocer este misterio, dijo: 

 

Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?

 

Dios le respondió:

 

Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

Daniel 12:8-9

 

De manera que ellos actuaron movidos por el Espíritu de Dios para hacer su voluntad.

Es decir, los que escribieron las profecías y hechos históricos, no eran conscientes de las cosas que escribían, solo escribían lo que el Espíritu de Dios le inspiraba.

Ahora bien, para dar inicio a la confirmación del pacto por una semana a fin de restaurar el mismo (Daniel 9:27a), debían de cumplir dos requisitos.

El primero, debían posesionarse de la ciudad de Jerusalén, porque la profecía demanda que las setenta semanas está concebida sobre los judíos en posesión de Jerusalén (Daniel 9:24), cuyo territorio estaba en manos de los ingleses, quienes lo entregaron por solidaridad a los Judíos, a la ONU para que en un acuerdo entre las naciones en una asamblea, acordaran una repartición justa y equitativa de esos  territorios a árabes y judíos locales, donde los árabes que habitaron junto con los judíos esas mismas zonas desiertas de Israel, fueron beneficiados  con la entrega de Jerusalén, pero sus líderes árabes, desde esos tiempo no han querido fundar su Estado palestino junto al nuevo Estado de Israel por odio de los  árabes en contra los judíos. Más Israel por su parte, sí quiso fundar su Estado, el cual logró hacerlo el 14 de mayo de 1948, donde le sobrevino su primera Guerra de las naciones árabes contra él, quienes "se defendieron con las uñas" porque no tenían armas como defenderse de los ejércitos de los países árabes establecidos, como Jordania, Egipto, Siria, etc.,  quienes al final de cuentas los árabes fueron vencidos.

 

Esa Guerra fue denominada: La Guerra de Independencia.

 

Aquel maravilloso 14 de mayo de 1948, fue el 5 del mes segundo del año 5708 del calendario hebreo, mes denominado Iyar. Luego de esa victoria militar y milagrosa, se mantuvieron los conflictos entre árabes y judíos, tanto focos de disturbios y luchas políticas, donde se llegó hasta el 5 de junio del año 1967, donde inició La Guerra de los Seis Días. Una guerra de todos los países árabes contra el pueblo de Israel. Esa Guerra al igual que la primera, fue ganada milagrosamente por Israel quien aumentó más su territorio y en especial, se anexó a Jerusalén. Ese día fue el 7 de junio del año 1967, correspondiente al 28  del mes segundo (Iyar) del año 5727. Israel en virtud de este grandioso día celebra el Día de Jerusalén todos los 28 de Iyar.

 

Quiero llamar la atención acerca de estos hechos históricos contemporáneos en los conflictos con Israel, porque el primero y el segundo templo de Jerusalén, iniciaron su edificación con una diferencia el uno del otro de 400 años más o menos, coincidiendo sus inicios, en el mismo mes  segundo, llamado Iyar, o Zif, como lo podemos observar en los pasajes bíblicos de primera de Reyes 6:38 y de Ésdras 3:8, como lo pueden observar. Esto pareciera algo insignificante al plantearlo, pero para los que buscamos respuesta de cuándo y en qué tiempo ocurrirá la edificación del templo de Dios en Jerusalén, pudiera significar la existencia de un patrón para el inicio de la edificación del templo, que por ende, pudiera orientarnos, para reconocer del momento que Dios usará con el inicio del tercer templo. Pero nada pasó en este  mes segundo este año 2026 que se cumplió desde el 16 de abril  al 16 de mayo.

 

Ahora, ya les he explicado en todos mis escritos que he publicado en mi biografía de Facebook, acerca de las razones por las cuales sé que para el 21 de marzo del 2027 se cumple la mitad de la septuagésima semana en su tercera parte, correspondiente a la salvación de Israel, por consiguiente será el último tiempo donde Dios permitirá el cese del continuo sacrificio en el tercer templo próximo a edificarse; por lo cual, para ese entonces el templo deberá estar en pie.

Urge, pues, entender todo este misterio que es la revelación de Dios para todo aquel que  anhele y tenga sed de saber la verdad de estas cosas.

Al final de este escrito les dejo el link que lo conducirá a mis últimas publicaciones posteadas en Facebook, donde explico el concepto correcto de lo que significa la profecía de las setenta semanas  y  de qué forma Dios restauró el pacto con su pueblo judío  en Jerusalén en la semana 70 que Dios dejó pendiente a fin de abarcar la plenitud de los gentiles, también de cómo lograría Dios a través de estos argumentos fidedignos que sus escogidos pudieran reconocer su cumplimiento,  y del por qué se inició la septuagésima semana el día 26 de febrero del 2003 y terminó el 5 de abril del 2010, correspondiente esta última fecha, al 21 del mes de Nisán del año 5770 del calendario hebreo que, a su vez, correspondió al último día de la pascua para ese año. Con lo cual Dios confirmó su pacto con Israel por la semana que había quedado pendiente desde la muerte de Cristo.

 

Siendo esta, la etapa inicial de la septuagésima semana, el tiempo pascual  necesario para la restauración del pacto, la cual vendría posteriormente acompañada por otras dos etapas más, cada una con 2595 días, que vendrían para cumplir dos necesidades  en el sagrado plan de Dios. La primera sería para abarcar la plenitud de los gentiles desde el 28 de septiembre del 2015, que terminó el  5 de noviembre del 2022, y la tercera etapa,  destinada a la salvación de Israel, iniciada el 7 de octubre del 2023, día de la masacre perpetrada por grupos terroristas desde Gaza, contra la población Israelí en los kibbutz al sur de Israel.

 

Este patrón, que nos indicaría que estamos en el mes adecuado, no se cumplió en su mes correspondiente, como lo habíamos pensado, sino que ese mes del patrón si se había cumplido desde el 14 de mayo de 1948, que era el 5 del mes segundo, Iyar, y terminó cuando Israel consolidó su control de Jerusalén el 28 de Iyar del año 1967, con la gran  victoria concedida por Dios a los judíos en La Guerra de los Seis Días.

 

Este patrón del mes inicio de la edificación del segundo templo, que habría de aplicaría, necesario para iniciar la edificación del tercer y último templo, se cumpliría para consolidar el control de Jerusalén para que pudiera ser viable la edificación del templo, que consistiría, primero, en la confirmación del pacto con Israel, para el cumplimiento

 

Y  el simbólico del templo fue el tiempo pascual  de siete años que representó la restauración del pacto con Israel en el diseño del cumplimiento de septuagésima semana que iniciaría momento el 24 del mes sexto del año 5763, correspondiente al 26 de febrero del año 2003. Por el templo en sí, no es nada en si, si el pacto no está confirmado como de hecho ocurrió en su tiempo.

 

Lo extraordinario es que ese 24 de mes sexto del año 5763, era el 24 del mes de Adar, mes duodécimo del pacto desactivado que justo ese día iniciaría su confirmación.  Fecha que estaba indicada en el libro del profeta Hageo, desde hace 2430 años, para el momento que se inició la edificación del segundo templo en ese entonces, hasta ahora. (Hageo 1:15).  Solo les pido que corroboren todo esto. No confíen en mi a ciegas.  Comprueben todo lo que les digo.

 

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